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Por: Andrés Saenz de Lolana Motos

Todo comenzó por un gusto, se convirtió en una idea y se materializó en la reconstrucción de aquella vieja máquina, que aunque está intacta, no se puede mover por falta de un repuesto imposible de conseguir en el país.

CX500 de Lolana Motos
Andrés Saenz, director de Lolana Motos

De esta manera comenzamos en agosto de 2012 y en menos de dos meses teníamos en el taller cuatro motos.  Entre ellas una Virago 1100 del 94 que víctima de la moda de los cartoons de los 90’s estaba pintada con diferentes personajes de los Looney Toons. Era urgente y merecido un cambio que le diera clase y mucho estilo. Una Yamaha RD400 que al llegar a nosotros estaba prácticamente inservible, pero con todo el potencial para seguir andando con dignidad muchos años más. Además una BMW del 86, y una Honda CX 500 del 81.

Con este panorama y mucho trabajo por hacer nos dimos a la tarea de buscar en diferentes partes del mundo las piezas necesarias para poner a andar nuevamente las motos que se quedaron en el pasado y que desconocen los nuevos caminos que trajo la modernidad.

Honda CB750 1978 de Lolana Motos
Detalle de la CB750 de 1979 por Lolana Motos

Así que es para nosotros un gusto poder transformar y reparar aquellos recuerdos del pasado que por herencia o por simple gusto, nos han acompañado por tantos años.

Para conocer más sobre el trabajo de Lolana Motos, entra aquí.