Comparte este artículo
Share on Facebook
Facebook
Pin on Pinterest
Pinterest
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Como salida de una película post-apocalíptica, el Tractor, como bautizó esta moto Diego Sotomonte de ACE Custom Shop, es una moto que por donde se le mire tiene detalles encantadores.

Royal Enfield Classic 500 por ACE Custom Shop
Poco es lo que quedó de la original Classic 500 en “El Tractor”

El Tractor, que comenzó su vida como una Royal Enfield Classic 500, no tenía ni idea de lo que le iba a suceder en los primeros kilómetros de su vida. Siendo de las primeras en llegar a Colombia en el 2010, el dueño decidió que no era realmente lo que había esperado, así que contactó a ACE Custom Shop para modificarla.

Los primeros pasos del Tractor

En ese entonces, apenas empezando, fue la primera modificación de una moto de alto cilindraje que ACE Custom Shop realizaba en el taller. Iniciando con una pequeña moto, una 150 cc, había inspirado suficiente confianza en el trabajo como para que el cliente tomara la decisión de modificarla por completo.

Fue así como, un par de días después, Diego fue a recogerla y realizó el trayecto Bucaramanga – Bogotá. Un viaje de aproximadamente 450 km en donde la moto, lejos de ser amable, se dejó ver pesada, no tan fácil de maniobrar a altas velocidades y con una frenada terrible. Todo esto compensado con un buen espíritu que prometía mucho para trabajar.

Frente de la Royal Enfield Classic 500 modificada por ACE Custom Shop
Gráficos radicales en el tanque y un espirito guerrero.

El primer paso, como en casi toda modificación, fue desarmarla y quitar todo lo innecesario o sobredimensionado para poder ver la esencia de la moto.

Al preguntarle a Diego sobre porque decidió hacer una Scrambler, nos dijo que no lo recordaba bien, sin embargo si esta convencido de que fue la mejor decisión, nada más lejos del estilo original. Todo un reto.

Frente de la Royal Enfield Classic 500 modificada por ACE Custom Shop
Llantas de tacos y suspensiones largas para recorrer los caminos más agrestes,

El primer paso era conseguir una suspensión delantera, por suerte había una KTM 450 de enduro (retirada) dispuesta a donarla, un gesto de buena voluntad.

Lo segundo, una suspensión trasera que estuviera a la altura de la primera. Para esto se importaron unos amortiguadores Proggressive suspension (más largos que los originales) para compensar la altura de la suspensión de la KTM.

Fue necesario extender la tijera (basculante) para que este cambio pudiera ser posible. Luego, las ruedas: se necesitaban rines más anchos y livianos preferiblemente; por eso se pidieron a Murelli directamente ya que debían ser de 40 radios (cosas de motos retro y antiguas), un par de semanas después ya habían llegado y fueron instalarlos junto con unas llantas Michelin T63 off road para completar el look.

Potentes suspensiones progressive en la parte posterior de la moto.

Simetría y concepto general

Cambios profundos

Junto con estas modificaciones vino la construcción de un subchasis nuevo, la reubicaciòn de toda la parte eléctrica y el cambio del tanque de gasolina original por uno de XT 500 de aluminio; algo difícil de encontrar en buen estado y que tomó más trabajo de lo normal ya que esto implicaba reubicar la bomba de gasolina. Para lograrlo, a la bomba se le hizo un tanque auxiliar en acero inoxidable y problema solucionado (no es tan fácil como suena…).

También se hizo un asiento a medida. La primera versión de esta moto tenía un asiento en cuero soloseat acompañado por una “parrilla” hecha a mano en bambú y grabada con láser; luego, por cuestiones de funcionalidad fue reemplazado por un asiento para dos personas.

Materiales extremos en una moto extrema.

Para mejorar un poco el rendimiento se le instaló un Power Commander, se cambió el escape de fábrica y se modificó para dejarlo a la altura característica de una Scrambler.

También se instaló un filtro de aire de alto flujo K&N, recientemente estas mejoras fueron acompañadas por la porteada de la culata. La moto perdió alrededor de 30 kg en el proceso.

La experiencia en el Tractor

¿Cómo anda? es fácil de explicar: Manejar el Tractor es casi como ir montado en un taladro neumático, las Royal Enfield suelen ser algo toscas y vibran bastante debido a la carrera larga del pistón; pero se siente el torque del motor, capaz de remolcar un camión si se lo propusiera.

Gracias a la mejora en las suspensiones, ahora es capaz de tomar curvas (hasta arrastrar los posapies) sintiéndose estable y dando la confianza necesaria para intentar bajar más en cada una.

Su fuerte no es la velocidad, pero la que alcanza se siente suficiente y no titubea para entregar su par máximo en bajas revoluciones, haciéndola una excelente compañera en caminos agrestes.

Una moto para la ciudad con alma de aventurera, divertida y con un excelente look que se ve mejor con alguien manejándola.