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La moto del día

Suzuki Freewind 650 “Samura 650” de Samurai Vintage

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Suzuki Freewind 650 de Samurai Vintage

Seat Loop para el chasis, para mantener la línea con el depósito de combustible, modificaciones en guardabarros delantero y trasero, manillares y espejos, defensa tipo sliders, faro delantero, stop y direccionales en full metal, filtros de alto rendimiento K&N para los carburadores.

Suzuki Freewind 650 de Samurai Vintage Before After
El asombroso cambio de la Suzuki Freewind de Samurai Vintage

Adaptación del sistema eléctrico para mejor estética, exosto estilo Leo Vince tipo corneta, depósito de combustible tipo clásico de HONDA CG 1970 de 9 Lt pintado y decorado a mano con medidor de combustible a la vista tipo retro.

Suzuki Freewind 650 de Samurai Vintage
Suzuki Freewind 650 de Samurai Vintage
Suzuki Freewind 650 de Samurai Vintage
Suzuki Freewind 650 de Samurai Vintage
Suzuki Freewind 650 de Samurai Vintage

 

Conozca más sobre Samurai Vintage aquí.

Fue después de un accidente en su primera moto, (una Suzuki GS500) tirado en el piso y apenas recobrando el conocimiento, que para Camilo fue claro que su pasión por las motos era real. A la pregunta ¿Está bien? la respuesta fue - Tengo que comprar una Ducati - Ademas de correr en competencias locales de motovelocidad,  intentar el motocross y fracasar aplastantemente en el enduro; Camilo es un apasionado por la modificación de motos y el diseño. Esta pasión es con la que cada día y desde el primer día, alimenta al Custom Built Show.

La moto del día

Harley-Davidson Dyna 1340 “Cheetah” por Lucky Custom

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Harley-Davidson | Modelo: Dyna 1340 | Año: 1983

Dos extremos de la materia en uno, llevar una moto de estilo custom hacía el extremo de la velocidad y el estilo.
La custom muscle cruiser, “done the right way”

La Cheetah de Lucky Customs es una moto bastante audaz en su propuesta, porque además de la mezcla de estilos tan diferentes, piezas atemporales, elementos viejos junto con elementos modernos y de alta tecnología, una moto que además, aparentemente, es una de las primeras Harley Davidson turbo-cargadas de Argentina. Esta propuesta materializa un concepto que me gusta a mí, “motos cuyo funcionamiento está acorde a las expectativas que plantean estéticamente”.

Las olvidadas y no tan populares Salt Racers

Esta moto nos presenta un estilo que ya no es muy común, el de las Salt Racers, (micro-nota editorial 1, así es, las cafe racers no están solas) y que tiene sus raíces en las carreras de las salinas de bonneville en Utah en los Estados Unidos (micro-nota editorial 2, la iconica Triumph Bonneville reina de las café-racers recibe su nombre por este lugar) lugar donde el legendario Burt Munro un Neozelandés de 68 años que rompió el record de los 300 kilómetros por hora en una motocicleta Indian que construyó en su cobertizo en 1967. Estas precursoras de las superbikes y de las dragbikes proponían un estilo en el cual la moto era completamente despojada de todas sus partes para dejar un chasis con una posición extremadamente aerodinámica, con el mínimo de partes mecanicas para mantener el motor funcionando, un motor con el mayor desempeño posible (a veces hasta incluyendo dos motos trabajando en conjunto) para lograr una sola cosa la mayor velocidad en línea recta posible.


Cuando entramos en el pantanoso terreno del desempeño y los motores de alto rendimiento, tocamos algunos puntos dolorosos como por ejemplo considerar que: Para que el motor de una Harley Davidson produzca el caballaje que “debe” (sé que con este comentario no haré muchos amigos) producir un motor de esa capacidad, casi siempre debes realizar extensivas modificaciones o al menos se debe utilizar un kit que casi que duplica la cilindrada original.

 ♠  El as bajo la manga de la Cheetah

En términos de desempeño es donde la Cheetah tiene un verdadero as bajo la manga, Lucas Layum de Lucky Customs equipó un turbo-cargador proveniente de un Audi A3 a este motor 1450cc que fue modificado hasta a nivel estético donde hasta las aletas de refrigeración fueron reducidas. En este apartado de motor, la Cheetah tiene una mezcla de tecnologías muy interesante, usar un turbo en un motor carburado, donde se deben controlar de manera analógica el balance entre los incrementos de presión de aire generada en la turbina junto con el aumento de combustible necesario para mantener la mezcla dentro del motor equilibrada.

Una moto que juega en los extremos (Un breve despiece)

Lucky es un constructor que ya nos ha sorprendido con sus peculiares combinaciones de piezas, las que hacen de sus fabricaciones, verdaderas obras del Dr. Victor Frankenstein.
La moto cuenta con unas enormes ruedas de 23 pulgadas, que son extremadamente raras, estás además están montadas muy adecuadamente con llantas Avon (Siempre legendarias en las carreras de antaño).

Para el conjunto lumínico la moto tiene un farro bastante contraintuitivo, donde vemos un  faro en forma de gota con un vidrio que se ve bastante antiguo, al estilo Ford Coupe 1937.  La moto cuenta con un frente traído de una motocicleta antigua, que aún cuenta con el sistema de suspensión original de resortes, que se ven bastante rígidos, y que están acompañadas por un enorme freno de disco.


A final de cuentas clásica y básica

A pesar de la atrevida propuesta la Cheetah se mantiene clásica con una geometría básica, donde predomina una línea que atraviesa la moto de lado a lado, como una columna vertebral. La moto está pintada en un color plano, que acompaña las curvas del pequeño tanque de gasolina, al mejor estilo de una moto o un auto antiguo.  La silla, así como la sección de guardabarros fueron reducidos a su más mínima expresión. La posición de manejo es agresiva, con puntos de contacto minimalistas, pero de estilo moderno y sofisticado. El motor en V cuenta con refrigeración, pero esta se maneja con un pequeño radiador de aceite. Un trabajo muy limpio.

Nota Final

“Mundos estéticos, tecnológicos y funcionales contrarios, traídos de manera exitosa en una moto”

Para finalizar (la que ya se hace tradicional) mi nota editorial. La Cheetah es una propuesta potente, tiene muy claras sus intenciones y más importante que éso, logra muy bien cumplir con las expectativas que propone. “Es un ejercicio estético que cumple en lo práctico”. Esta moto mezcla exitosamente estilos que son un tanto contradictorios, además lo hace de una manera fluida y que casi que pasa desapercibida. Presenta una interpretación de un concepto un tanto olvidado (Las Salt-Racers), pero lo trae en una “presentación” que está a la altura de la modernidad. Mundos estéticos, tecnológicos y funcionales contrarios, traídos de manera exitosa en una moto.

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Custom Built Show 2020

Suzuki DR650 “Mamba” por Pasquale Motors

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Suzuki DR650 "Mamba" por Pasquale Motors
Foto: Pasquale Motors

Suzuki | Modelo: DR650 | Año: 2015

“Un tanque de guerra como lo es una Suzuki DR650 con suficiente estilo para salir un viernes a la noche a impresionar a tu cita.”  

La “Mamba” una scrambler verdaderamente peligrosa.

Cuando pienso en una scrambler siempre me encuentro con una dicotomía complicada, la funcionalidad vs la estética.

Esa imagen que tenemos los moteros en nuestra mente de ver en una Triumph Unit Scrambler de los 60’s en esa trocha imaginaria, versus la realidad de ver una moto doble propósito, no sé, una KLR 650 cruzando Suramérica por los caminos más complicados.

La Scrambler “Doble Propósito”

Esta scrambler arrancó su vida como una moto que en lo personal considero verdaderamente capaz en términos de una doble propósito, pero con pocas aspiraciones estilísticas, una Suzuki DR650, modelo 2015.

Una moto que sin mucho revuelo es capaz de llevar a su piloto hasta “el fin del mundo” Tierra del Fuego – Argentina, múltiples veces, por toda clase de caminos, con toda clase de combustibles y como dicen los policías de carretera en Colombia “camina hasta sin aceite en el motor”.

Esto trae a colación un tema interesante que últimamente ha estado muy sonado entre la comunidad motera y como lo mencionaba en un inicio; la scrambler como ejercicio de estilo para una moto urbana vs. la scrambler en su concepción original del hare-scramble la moto urbana con verdaderas capacidades fuera del pavimento.

En ese sentido creo que la Mamba logra una aproximación que no solo cumple con las expectativas en términos de funcionamiento, sino que también lo hace en términos estéticos, donde fue despojada completamente de cualquier parte plástica, las que además fueron remplazadas por partes metálicas hechas a la medida en su totalidad.

Esta obsesión con el detalle incluso en lugares invisibles logra una moto en donde la forma sigue a la función, pero donde no se abandona el estilo, una combinación difícil de lograr.

Un escape en forma de “serpiente venenosa”

Los hermanos Pasquale de Garaje57/Pasquale Motors, fabricantes de la Mamba, llevan su obsesión al detalle a un nuevo nivel en esta moto, con ejecuciones como las de este escape el cual fue elaborado uniendo alrededor de 90 secciones individuales de tubo en una sola pieza rebosante de soldadura manual. Innegablemente un tubo de escape digno de la sección de “Weld-Porn” en Pinterest.

Este tipo de detalles cubren toda la moto, iniciando por el tanque en aluminio con una tapa torneada, pasando por elementos de una alta complejidad en su fabricación como son los clamps de la suspensión delantera en aluminio maquinado a mano.

Los comandos en todos los puntos de contacto son todos metálicos y llegan hasta el punto de elaborar piezas que normalmente son plásticas  como los guardabarros, en acabados metálicos y además con técnicas de gran dedicación artesanal como el Bossing (técnica donde se usa un martillo y un sandbag para darle forma al metal).


Utilitaria y simple, todo con un solo propósito, disfrutar el camino 

A pesar de la gran cantidad de trabajo, detalles y modificaciones, la Mamba logra ser una moto muy simple y hasta minimalista, con un enfoque casi utilitario, lo importante es lo que está en el camino, una moto enfocada en la experiencia de uso y como lo decía antes una moto donde la forma tiene una función.

Al ver algo así, unos cuantos botones nada más, queda claro que lo importante aquí es el uso, rodar a máxima velocidad por vías destapas, el lodo y las montañas.



La Mamba logra esa mezcla que creo que muchos buscamos en una moto, que dentro de mis gustos cumple con tantas expectativas, sin necesidad de romper los paradigmas logra emocionarme.

Aquí empiezo y a la vez termino con, mi habitual nota editorial en la cual siempre trato de dar un punto de vista muy personal:

Qué bueno tener una moto scrambler que además de tener un estilo tremendo esté basada en un aparato que verdaderamente tenga capacidades a la altura de sus expectativas estéticas, siempre me queda la duda al ver una Ducati Scrambler, si en medio de un lodazal ese motor de 800cc con válvulas desmodrómicas será capaz de sobrevivir, y a la vez cuando ruedo sobre una Doble Propósito japonesa me queda esa desazón de conducir un aparato que tiene tanto sabor como una hogaza de pan acompañada de un vaso de agua. Un tanque de guerra como lo es una Suzuki DR650 con suficiente estilo para salir un viernes a la noche a impresionar a tu cita.  

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